Contar cuentos es un arte, y crear un microcuento, por tanto, es un ejemplo del mismo arte. Para llevar a cabo esta actividad hay distintas pautas que un autor debe tener en cuenta, como por ejemplo no dar más información en el título de la debida. El lector debe sentirse atrapado por el título pero no debemos contarlo todo en el título sino en el cuento.
Un buen relato contiene elipsis. No lo dice todo pero nos llega a decir, incluso, aquello que no dice.
Dentro de los microcuentos hay distintos tipos. Uno de ellos, en concreto, es muy interesante: el microrelato metaliterario. En este caso el autor del cuento escribe para lectores instruidos, conocedores de la literatura. Un ejemplo de ellos es un microcuento de estilo kafkiano de José María Merino.
A continuación podéis leer unos microcuentos de nueva creación:
Escepticismo
-No creo en los humanos. Dijo el unicornio.
Tocó la campana
Y el bolígrafo se despegó lentamente del papel tras una intensa mañana de plasmar en azul los apuntes de la estudiante.

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